La vida no consiste en encontrarte a ti mismo.
La vida es crearte a ti mismo.
George Bernard Shaw

sábado, septiembre 12, 2009


FLOR DE UN DIA
GRAFITO Y COLOR
2009

THUMBERGIA GRANDIFLORA-AZULII EXPOSICIÓN DE ILUSTRACIÓN
CIENTÍFICA BOTÁNICA
XXXII JORNADAS ARGENTINAS DE BOTÁNICA
Huerta Grande - Cordoba

Argemone
2009
II EXPOSICIÓN DE ILUSTRACIÓN
CIENTÍFICA BOTÁNICA
XXXII JORNADAS ARGENTINAS DE BOTÁNICA
Huerta Grande - Cordoba



IN PROGREES - AGUILA
2009
( grafito)

jueves, abril 24, 2008

Lo feo hoy

Sábado 1 de marzo de 2008
Publicado en la Edición impresa



Mutilaciones estéticas. La cirugía es hoy un medio para embellecer el cuerpo


Lo feo hoy
Por Umberto Eco



El oído de los antiguos percibía que ciertos intervalos musicales eran disonantes y los consideraba desagradables, y el ejemplo clásico de fealdad musical ha sido durante siglos el intervalo de cuarta aumentada , o excedente, como por ejemplo do-fa diesis . En la Edad Media esta disonancia resultaba tan perturbadora que recibía el nombre de diabolus in musica . Sin embargo, los psicólogos han explicado que las disonancias tienen un poder excitante, y muchos músicos, a partir del siglo XIII, las han utilizado para producir determinados efectos en un contexto apropiado. De modo que el diabolus ha servido a menudo para obtener efectos de tensión o de inestabilidad que esperan una resolución, y ha sido utilizada por Bach, por Mozart en el Don Juan , por Liszt, Musorgski, Sibelius, Puccini (en Tosca ), hasta el West Side Story de Bernstein, o para sugerir apariciones infernales, como sucede en la Condenación de Fausto de Berlioz.



El caso del diabolus in musica podría ser un excelente ejemplo final para esta historia de la fealdad, porque nos sugiere algunas reflexiones. Tres de ellas deberían desprenderse de forma evidente de los capítulos anteriores: la fealdad depende de las épocas y de las culturas, lo que era inaceptable ayer puede convertirse en lo aceptado de mañana, y lo que se considera feo puede contribuir, en un contexto adecuado, a la belleza del conjunto. La cuarta observación nos lleva a corregir la perspectiva relativista: si el diabolus se ha utilizado siempre para crear tensión quiere decir que hay reacciones basadas en nuestra fisiología que se mantienen más o menos inalteradas a través de los tiempos y de las culturas. El diabolus se ha ido aceptando no porque se hubiera vuelto agradable, sino justamente por ese olor a azufre que nunca ha perdido.



Por esta razón el diabolus aparece hoy en gran parte de la música heavy metal (por ejemplo en Purple Haze de Jimi Hendrix), y a veces como provocación "satánica" explícita (véase Diabolus in musica de los Slayer). George Romero, el director de La noche de los muertos vivientes y de otras películas de terror, en unas declaraciones sobre su poética, al hablar de la conmovedora ternura del monstruo de Frankenstein, King Kong o Godzilla, recuerda que sus zombis tienen la piel arrugada y putrescente, los dientes y uñas negros, pero son individuos con las mismas pasiones y exigencias que nosotros. Y añade: "En mis películas sobre los zombis, los muertos devueltos a la vida representan una especie de revolución, un giro radical en el mundo que muchos de mis personajes humanos no logran comprender y prefieren considerar a los muertos vivientes como el Enemigo cuando, en realidad, ellos son nosotros. Yo utilizo la sangre con toda su horrenda magnificencia para que el público entienda que mis películas son más una crónica sociopolítica de la época que estúpidas aventuras con salsa horror". ¿El recurso a lo feo es, por tanto, un medio para denunciar la presencia del Mal? El propio Romero admite que el terror "dispara las ventas" y admite que el terror es apreciado por ser interesante y excitante. Por no hablar de cuando se convierte en celebración del Mal, aunque sea en casos marginales como el satanismo de los psicópatas.



Nos encontramos ante un mar de contradicciones. Monstruos tal vez feos pero extraordinariamente encantadores como E. T. o los extraterrestres de La guerra de las galaxias no seducen solo a los niños (conquistados además por dinosaurios, pokemons y otras criaturas deformes) sino también a los adultos, que se relajan viendo películas splatter en las que se machacan los sesos y la sangre salpica las paredes, mientras la literatura los entretiene con historias de terror. No se puede hablar solamente de "degeneración" de los medios de comunicación de masa, porque también el arte contemporáneo practica la fealdad y la celebra, aunque ya no en el sentido provocador de las vanguardias de comienzos del siglo XX. En algunos happenings no solo se exhiben mutilaciones o deficiencias repulsivas, sino que es el propio artista el que se somete a una violación cruenta de su cuerpo. También en estos casos los artistas declaran que pretenden denunciar muchas atrocidades de nuestro tiempo, pero los apasionados del arte acuden a la galería a admirar estas obras y estas performances con espíritu lúdico y sereno. Y son los mismos individuos que no han perdido el sentido tradicional de lo bello, y experimentan emociones estéticas frente a un hermoso paisaje, un precioso niño o una pantalla plana que nos propone de nuevo los cánones de la Divina Proporción. El mismo individuo acepta hoy las propuestas de la decoración de diseño, de la arquitectura hotelera y de toda la industria del turismo que vende formas clásicamente agradables (véase la nueva propuesta que hace Las Vegas de los palacios venecianos, de los triciclos de los césares o de la arquitectura morisca), y al mismo tiempo elige restaurantes u hoteles ennoblecidos con cuadros de la vanguardia del siglo XX (auténticos o reproducciones) que a sus abuelos les parecían la negación de cualquier ideal de la Antigüedad clásica. Se nos repite por doquier que hoy se convive con modelos opuestos porque la oposición feo/bello ya no tiene valor estético : feo y bello serían dos opciones posibles que hay que vivir de forma neutra. Así parecen confirmarlo muchos comportamientos juveniles. El cine, la televisión y las revistas, la publicidad y la moda proponen modelos de belleza que no son tan diferentes de los antiguos, de modo que podríamos imaginar los rostros de Brad Pitt o de Sharon Stone, de George Clooney o de Nicole Kidman retratados por un pintor renacentista. Pero los mismos jóvenes que se identifican con estos ideales (estéticos o sexuales) se quedan luego extasiados ante cantantes de rock cuyos rasgos un hombre del Renacimiento consideraría repelentes. Y esos mismos jóvenes a menudo se maquillan, se tatúan, se perforan las carnes con agujas con el objetivo de parecerse más a Marilyn Manson que a Marilyn Monroe.

En las páginas anteriores se han comparado un ejemplo actual de piercing y dos rostros de El Bosco, perforados también por anillos de varios tipos. Pero con estas figuras El Bosco quería representar a los perseguidores de Jesús, y los representaba tal como se concebía entonces a los bárbaros y a los piratas (recuérdese que todavía en el siglo XIX los psiquiatras consideraban el tatuaje un signo de degeneración). Hoy en día, piercings y tatuajes pueden interpretarse a lo sumo como un desafío generacional, pero desde luego no se interpretan (por parte de la mayoría) como una opción a la delincuencia, y una muchacha con un piercing en la lengua o un dragón tatuado en el vientre desnudo puede participar de una manifestación a favor de la paz o de los niños africanos desnutridos. Ni los jóvenes ni los ancianos parecen vivir estas contradicciones de forma dramática. El esteta de finales del siglo XIX, que privilegiaba la belleza cadavérica como gesto de desafío y de rechazo del gusto de la mayoría, sabía que estaba cultivando las que Baudelaire había llamado "flores del mal". Elegía lo horrendo precisamente porque había decidido elegir una opción que lo situara por encima de la masa de los bienpensantes. En cambio, los jóvenes que exhiben una piel ilustrada o el cabello azul tieso lo hacen para sentirse parecidos a los otros, y sus padres, que van al cine a ver escenas que tiempo atrás solo se podían ver en los anfiteatros anatómicos, actúan así porque così fan tutti . Tampoco difiere mucho la manera como nos complacemos (o nos conformamos) con la llamada "basura" televisiva. No por una actitud esnob, como hacía y sigue haciendo aún el que cultiva lo camp (dispuesto siempre a reconsiderar con espíritu de coleccionista las películas de Ed Wood, considerando el peor director de toda la historia de Hollywood), sino por espíritu gregario.



Otro caso en el que se produce la disolución de la oposición feo/bello es el de la filosofía cyborg . Si al principio la imagen de un ser humano al que le hubiesen sustituido varios órganos por aparatos mecánicos o electrónicos, resultado de una simbiosis entre hombre y máquina, podía representar aún una pesadilla de la ciencia ficción, con la estética cyberpunk la profecía se ha cumplido. No solo eso, sino que feministas radicales como Donna Haraway proponen superar las diferencias de género mediante la fabricación de cuerpos neutros, posorgánicos o "transhumanos". Ahora bien, ¿realmente ha desaparecido la distinción clara entre feo y bello? ¿Y si ciertos comportamientos de los jóvenes y de los artistas (a pesar de dar lugar a tantas discusiones filosóficas) fuesen tan solo fenómenos marginales practicados por una minoría (respecto a la población del planeta)?

¿Y si cyborg , splatter y muertos vivientes fueran simples manifestaciones superficiales, enfatizadas por los medios de comunicación, mediante las que exorcizamos una fealdad mucho más profunda que nos asedia, nos aterroriza y quisiéramos ignorar? En la vida diaria estamos rodeados por espectáculos horribles. Vemos imágenes de poblaciones donde los niños mueren de hambre reducidos a esqueletos con la barriga hinchada, de países donde las mujeres son violadas por los invasores, de otros donde se tortura a los seres humanos, y vuelven continuamente a la memoria las imágenes no muy remotas de otros esqueletos vivos entrando en una cámara de gas. Vemos miembros destrozados por la explosión de un rascacielos o de un avión en vuelo, y vivimos con el terror de que pueda ocurrirnos lo mismo a nosotros. Todo el mundo sabe que estas cosas son feas , no solo en sentido moral sino también en sentido físico, y lo sabe porque le provocan desagrado, miedo, repulsa, independientemente de que puedan inspirar piedad, desprecio, instinto de rebelión, solidaridad, incluso si se aceptan con el fatalismo de quien cree que la vida no es más que el relato de un idiota, lleno de gritos y furor. Ninguna conciencia de la relatividad de los valores estéticos elimina el hecho de que en estos casos reconocemos sin ninguna duda lo feo y no logramos transformarlo en objeto de placer. Comprendemos entonces por qué el arte de distintos siglos ha vuelto a representarnos lo feo con tanta insistencia. Por marginal que fuese su voz, ha querido recordarnos que, pese al optimismo de algunos metafísicos, en este mundo hay algo irreductible y tristemente maligno. Por esto muchas voces e imágenes de este libro nos han invitado a comprender la deformidad como drama humano.



El texto final de Italo Calvino está sacado de un relato, pero nace de una experiencia real. El Cottolengo de Turín es el asilo donde se acoge a enfermos incurables, a seres a menudo incapaces de alimentarse por sí mismos, muchos de ellos nacidos monstruos , como tantos seres de los que hemos hablado hasta ahora, pero no monstruos legendarios, sino monstruos que viven ignorados a nuestro alrededor. El protagonista de la historia acude a este centro como escrutador en la mesa electoral constituida en aquel hospital, porque aquellos monstruos también son ciudadanos y, según la ley, tienen derecho a votar. Trastornado por el espectáculo de aquella subhumanidad, el escrutador se da cuenta de que muchos de los internos no saben lo que tienen que hacer, y votarán lo que les indique la persona que los asiste. Al principio tiene intención de oponerse a lo que a su entender es un fraude, pero finalmente (y en contra de sus convicciones civiles y políticas) concluye que quien tiene el valor de dedicar su vida al cuidado de aquellos desgraciados también ha adquirido el derecho a hablar por ellos. Al final de este libro, después de tantas complacencias en las distintas encarnaciones de la fealdad, quisiéramos concluir con esta llamada a la piedad.


Traducción: María Pons Irazazábal


adn *| cultura. La revista cultural de LA NACION
Orquideas
Tecnica Grafito
Rosas
Tecnica Grafito

sábado, mayo 12, 2007

Saber contar

Se cuenta que un grupo de diez sabios decidieron hacer un viaje juntos para compartir su sabiduría y enriquecerse mutuamente intercambiando sus herramientas de aprendizaje y metodologías.

Pero también querían divertirse y una de las noches acudieron a una ciudad en la que se celebraba una fiesta local. Cenaron copiosamente, bebieron, bailaron y de madrugada se dispusieron a volver a su campamento situado al otro lado de un gran río.

Para cruzarlo, tomaron una barcaza que había atada a un árbol y fueron remando un poco confundidos por la niebla que les rodeaba. Finalmente llegaron bastante mareados y algo dormidos, a la orilla opuesta y ya en tierra decidieron contarse, en medio de bromas y carcajadas, por si acaso alguno había caído al agua. Pero al hacerlo descubrieron que solamente eran nueve. ¿Dónde estaba el décimo de ellos?

Buscaron entre los arbustos y la maleza que crecía al borde del río pero cuando volvieron a contarse seguían siendo nueve. La situación era angustiosa. Uno de ellos se había extraviado definitivamente. Comenzaron a gimotear y a quejarse culpabilizándose de no haberse mantenido sobrios.

Entonces llegó el barquero que les había facilitado la embarcación y observó a los sabios que otra vez se estaban contando. El barquero descubrió enseguida lo que estaba pasando . Resulta que cada hombre olvidaba contarse a sí mismo. Así que les fue propinando una bofetada a cada uno de ellos y les instó a que contaran de nuevo. Fue en ese instante cuando contaron diez y se sintieron contentos de estar ya lo suficientemente despiertos como para no olvidarse de si mismos.

(Adaptación libre de un relato de la tradición hindú)

miércoles, mayo 09, 2007

El amor después del amor
Derek Walcott*
Traducción de Antonio Resines y Herminia Bevia

El tiempo vendrá
cuando, con gran alegría,
tú saludarás al tu mismo que llega
a tu puerta, en tu espejo,
y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,

y dirá, siéntate aquí. Come.
Seguirás amando al extraño que fue tú mismo.
Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu amor
a ti mismo, al extraño que te amó

toda tu vida, a quien no has conocido
para conocer a otro corazón, que te conoce de memoria.

Recoge las cartas del escritorio,
las fotografías, las desesperadas líneas,
despega tu imagen del espejo.
Siéntate. Celebra tu vida.


*Derek Walcott (Castries, isla de Santa Lucía, 1930) Poeta y dramaturgo antillano. Huérfano de padre al poco tiempo de nacer, vivió en el seno de una familia humilde. Siendo aún adolescente, publicó su primer poema en un periódico local, y cuando tenía dieciocho años costeó él mismo la edición de un pequeño poemario. Poco después, en 1949, logró estrenar su primera obra teatral, Henri Christophe, en la que recreaba la vida y la experiencia de poder del caudillo haitiano. Hacia 1950 inició sus estudios en la Universidad de las Indias Occidentales de Jamaica y poco después pasó a residir en Trinidad, donde se dedicó a la crítica artística y literaria. En 1962, la publicación de la antología In a green night en el Reino Unido le dio gran notoriedad, como poeta que reivindicaba las raíces africanas. Entre sus libros de poesía destacan Uvas de mar (1976), El reino de la manzana estrellada (1979), El viajero afortunado (1981) y Omeros (1990). En su producción dramática sobresale Sueño en la montaña del mono (1970). En 1992 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.

martes, enero 16, 2007

El arte del cerebro



Por Antonio M. Batro

Se ha investigado mucho sobre la psicología del arte, es decir, sobre el arte y la mente, pero no tanto sobre el arte y el cerebro, sobre la neurología del arte. Pero esta situación esta cambiando.
Por una parte, existe una convergencia creciente entre las ciencias de la mente y las del cerebro: por otra, la tecnología de imágenes del cerebro en funcionamiento se ha convertido por sí misma en materia artística.
Durante mucho tiempo, las mejores imágenes artísticas se encontraban en las planchas grabadas de los textos de neuroanatomía. Con el advenimiento de la fotografía en el campo de la microscopía óptica y electrónica apareció una nueva sensibilidad estética, Pero merece señalarse que ello no excluyó al dibujante minucioso.

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Un genio de la neuroanatomía como Santiago Ramón y Cajal compuso una prodigiosa serie de dibujos y grabados que le valieron merecida fama. Aún hoy los dibujos de Cajal, algunos ya centenarios, ilustran los textos más avanzados de neurociencias. Muchos de ellos se han convertido en verdaderos "iconos". En especial, aquellos donde el gran español dibujaba flechas emplumadas, como se solía hacer en 1a época, para indicar el sentido de propagación del impulso nervioso en las intrincadas redes de neuronas.
No se podía entonces avanzar mucho más allá para representar el funcionamiento de un circuito neuronal. Pero todo ha cambiado hoy gracias a la tecnología de imágenes cerebrales procesadas i por computadora, que nos abren nuevas formas S de representación y de gran valor artístico.
El eminente neurobiólogo Semir Zeki ha publicado recientemente un libro revolucionario sobre el tema: "La visión interior. Una exploración en el arte y en el cerebro" (Oxford, 2000).

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Tarea para el taller de artes plásticas: partir una nuez y dejar al descubierto sus dos hemisferios arrugados, con sus surcos y eminencias. Intentar dibujarlos. Veremos que hay pocas cosas tan difíciles para un aprendiz como representar esos relieves irregulares de la corteza de la nuez.
Imaginemos ahora un procedimiento físico para "inflar" esa nuez y convertirla en algo más parecido a un pelota de rugby. En ese caso la superficie se haría perfectamente lisa y el dibujo se simplificaría al máximo- Algo así sucede con los modernos procedimientos computacionales que permiten reconstruir un cerebro humano en actividad como un "cerebro inflado", a partir de cortes topográficos
En este caso las zonas activadas por el habla, por la lectura, por el dibujo, etc., aparecerán con colores artificiales sobre esta superficie virtual-Son imágenes objetivas de una mente particular en funcionamiento.
Leonardo da Vinci decía que "la pintura era una cosa mental", y hoy podemos contemplar, conmovidos, cómo se despliega en el cerebro aquel delicado germen de la belleza.

Publicado el 3 de junio de 2001
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/309857

miércoles, enero 03, 2007

Ars Medica

CIENCIA Y ARTE: LAS ILUSTRACIONES MÉDICAS COMO OBRAS ARTISTICAS

Por ENRIQUE GARABETYAN

Pocas realidades (a)parecen tan diametralmente alejadas una de otra como la medicina y el arte; especialmente en su encarnación gráfica. Pero un mínimo raspado con un simple bisturí puede descubrir que arte y ciencia médica tienen más de un punto de sutura en común. De hecho, la medicina y sus practicantes han sido retratados como tema central en innumerables objetos artísticos, desde jeroglíficos del Antiguo Egipto a contemporáneas fotografías digitales que forman parte de innumerables exhibiciones de museos y de muestras de arte.
También es posible encontrar una rara especialidad artística en la que se manipulan imágenes obtenidas por la aparatología de diagnóstico –tomógrafos, ecógrafos, etc.– que resultan objetos capaces de transmitir mucho más que escueta información médica.
Sea cual sea el sustrato de la obra, lo cierto es que esta disciplina no parece precisamente novedosa. Por ejemplo, hay numerosos jeroglíficos egipcios en los que se demuestran operaciones simples, pero intervenciones al fin. Y muchas están relacionadas con la urología, tal como ocurre con la circuncisión.
Un poco más cercano al presente se verifica en la India. Mientras la cultura occidental radiaba desde su epicentro en Atenas, el cirujano hindú Sushruta escribía, unos 400 años a.C., su tratado Sushruta Asmita. Una parte de ese trabajo sistematizaba más de 72 enfermedades oculares y sus tratamientos, repasando las bases de la primera operación de cataratas de la historia. Esos conceptos fueron ilustrados con grabados que muestran la típica impronta del arte de la India.
De la ciencia y la medicina durante la Edad Media se han dicho muchas cosas, aunque el oscurantismo aparece como el factor central. Sin embargo, esto no significa que no hubiera una práctica médica y que ésta no fuera reflejada en numerosas ilustraciones. Lo cierto es que uno de los primeros textos académicos de la época fue el Chirurgiae Magistri Rogerii, escrito por el maestro italiano Roggerio dei Frugardi, a finales del siglo XII. El libro, que fue adoptado por la entonces joven Universidad de Bologna, está bella y profusamente ilustrado con crudas y coloridas imágenes, donde se describen procedimientos tales como una cirugía de ojos, extracción de pólipos nasales y hasta de hemorroides.
Durante la época renacentista, la anatomía como sujeto del arte volvió, lentamente, a ser considerada viable. Luego de siglos donde la disección de cuerpos humanos era considerada delito, algunas obras como la publicada por el padre de la anatomía, Andreas Vesalius, constituyeron un verdadero punto de quiebre. Su tratado De humani corporis fabrica, aparte de ser señero en su materia, fue ilustrado por el pintor Jan van Calcar, discípulo del reconocido veneciano Tiziano Vecellio.
Para muchos, este libro, además de ser el primer texto moderno sobre anatomía, contiene también uno de los mejores compendios de ilustraciones sobre el cuerpo humano. Y además dio pie a una verdadera escuela de discípulos que han dibujado de incalculables maneras el interior y el exterior del cuerpo humano, tanto enfermo como sano.
En ese tren es imposible no detenerse brevemente en la siguiente estación: Leonardo Da Vinci. Aunque no es mucho lo que puede agregarse a esta altura sobre Leonardo. También en esta materia dejó lo suyo, con trabajos basados, entre otras cosas, en algunas de las 30 disecciones de cuerpos de las que participó a lo largo de muchos años.
Menos conocido que el trabajo de Da Vinci, pero ya apuntando a otro plano, es una producción de Rembrandt Harmenszoon van Rijn, que a los 26 años plasmó “La lección de anatomía del doctor Nicolaes Tulp”. Y no está de más recordar que en 2004, la revista The New England Journal of Medicine publicó un artículo donde la neurobióloga Margaret Livingstone sugería que parte de las habilidades de la mano de este holandés podría basarse en un... ¿defecto de nacimiento? Sus ojos fallaban al alinearse. En otras palabras, es posible que Rembrandt sufriera de estrabismo y eso fuera un verdadero plus a la hora de pintar.
A fines del siglo XIX, Henri Toulouse-Lautrec fue una de las almas artísticas francesas. Sus trabajos más conocidos retratan incontables escenas parisinas. Pero en sus 36 años de vida, antes de que el alcohol y la sífilis acabaran con él, también tuvo tiempo para dedicar alguna obra a la medicina. En 1891 creó un trabajo donde retrataba al por entonces conocido doctor Jules-Emile Pean operando –posiblemente de amígdalas– a uno de sus pacientes.
Casi contemporáneo al francés, el muralista mexicano Diego Rivera también incursionó en la temática médica, tanto al fresco como en óleos sobre tela y carbonillas. Pero entre los más reconocidos por su belleza y complejidad están dos grandes murales, de brillantes colores, dedicados a la historia de la medicina, con énfasis en la cardiología, que pintó en las paredes del actual Auditorio de la Universidad Ibero-Americana, en México DF. La obra la hizo entre 1943 y 1944. También su esposa, la sufrida Frida Kahlo, fue sujeto y objeto de la medicina durante interminables años. Desde que contrajo poliomielitis, en 1910, su vida fue un continuo desfilar de enfermedades, lesiones, accidentes y operaciones.
El mexicano Diego Rivera dedicó dos grandes murales a la historia de la medicina.
Trabajar creando objetos de arte con imágenes de los órganos no es tan raro. Y son muchos los artistas contemporáneos que lo han ensayado. En forma aleatoria es posible hablar, por ejemplo, de Helen Chadwick. La británica, fallecida en 1996, tiene varias series de trabajos relacionados con el cuerpo. Por ejemplo, Viral Landscapes (Paisajes virales), donde juega con imágenes sobrepuestas de células de su propio cuerpo sobreimpresas en fondos de fotografías de paisajes costeros. Aunque más impresionante es su colección Unnatural Selection (Selección no natural), donde trabajó artísticamente con imágenes de embriones descartados tras procedimientos de fertilización in vitro.
Y tras este rápido repaso por algunos mojones de la historia del arte, es posible deducir que el “buen arte médico” no consiste solamente en la habilidad de cuidar, contener y sanar.

martes, octubre 31, 2006

ENSEÑANZAS DE LA POSICION COMO SUJETO DEL PINTOR E INVENTOR XUL SOLAR

“Maestro de una escritura que aún nadie lee” El análisis de la particular posición subjetiva de Xul Solar –pintor, hacedor– permite, según el autor de esta nota, “un aprendizaje para quienes participamos del sentido común: que, aunque nos creamos determinados por nuestros ancestros, cada uno de nosotros, sin saberlo y sin creerlo, es una invención, una radical singularidad”.

Por Mario Goldenberg *

Xul Solar fue uno de los pintores argentinos más importantes del siglo XX. Nacido en 1887, como Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari, en 1912 inició un viaje a Oriente, que imprevistamente lo llevó a Europa; allí empezó a firmar sus cuadros como Xul Solar, y conoció a Paul Klee y al argentino Emilio Pettoruti. Expuso en muchas ciudades europeas y volvió a Buenos Aires en 1924. Amigo de Jorge Luis Borges por muchos años, compartieron a Blake, Swedenborg, la filosofía oriental, el budismo, en intensos diálogos, hasta que diferencias políticas respecto del peronismo, a partir de 1946, enfrió su amistad. Después de su muerte en 1963, Borges reiteró su admiración por Xul Solar en numerosas conferencias, reconociéndolo como hombre de genio y “...uno de los acontecimientos más singulares de nuestra época”.
Borges lo define como “un hombre versado en todas las disciplinas, curioso de los arcanos, padre de escrituras, de lenguajes, de utopías, de mitología, panajedrecista y astrólogo, perfecto en la indulgente ironía y en la generosa amistad”.
Esta generosa definición de Borges sitúa un rasgo de Xul, su indulgente ironía. Es cierto que su modo de ironizar era benévolo, no sarcástico. Jacques-Alain Miller plantea que la ironía, a diferencia del humor que pasa por el Otro, “no es del Otro, es del sujeto y va contra el Otro. ¿Qué dice la ironía? Dice que el Otro no existe, que el lazo social es, en el fondo, una estafa”.
De sí mismo nos dice, en Mundo Argentino, “soy campeón del mundo de un juego que nadie conoce todavía: el panajedrez; soy maestro de una escritura que nadie lee todavía; soy creador de una técnica, de una grafía musical, que permitirá que el estudio de piano sea posible en la tercera parte del tiempo que hoy lleva estudiarlo. Soy director de un teatro que todavía no funciona. Soy el creador de un idioma universal: la panlengua, sobre bases numéricas y astrológicas, que contribuirá a que los pueblos se conozcan mejor. Soy creador de doce técnicas pictóricas, algunas de índole surrealista y otras que llevan al lienzo el mundo sensorio, emocional que produce la escucha de una audición musical”. Creador de una lengua para la América latina: el neocriollo, con palabras, sílabas, raíces de las dos lenguas dominantes: el castellano y el portugués.
Creador de juegos que nadie juega, padre de lenguas que nadie habla, director de un teatro que todavía no funciona, su dispositivo de invención está acompañado de un todavía no.
En un texto de 1910, una noche de octubre, quien era todavía Oscar Alejandro Agustín Schultz Solari termina diciendo: “Oh, ¿qué manos, qué llamadas me llevarán al aire puro, al sol radioso y al satisfecho mediodía? En esta lucha angustiosa me haré veterano; con mis manos, mis ojos y oídos ávidos, con mi ardiente e hirviente cerebro encontraré el camino; si no lo hay, si no hay país sin angustia para mí, todo yo, dentro de mis pensamientos, para mis hermanos, ¡me haré un mundo!”

¡Me haré un mundo! Si no hay camino, si no hay país sin angustias. Este párrafo anticipa sus viajes pero, más aún, en este hacerse un mundo estamos en su mundo; no dijo “¡haré un mundo!” sino “¡me haré un mundo!”, un mundo que aspira a un universo, a un universal que nadie habla, que nadie juega, que nadie habita. Esa vocación de demiurgo, de genio creador, tendía a hacer un universal: para decirlo en términos lacanianos, un Otro con mayúscula, un universo simbólico siempre por realizarse, pero todavía no..., aún no.
Esto mismo lo lanza a una continua invención. Borges dice del panjuego que sus reglas eran tan variables que nunca se llegó a jugarlo.
Por su parte, James Joyce decía: “La sociedad es la encarnación de leyes universales e inmutables que implican y envuelven los caprichos de los hombres, sus costumbres particulares y diversas circunstancias de vida”. Jacques Aubert, catedrático francés, comenta que en la obra de Joyce hay dos significantes claves, parálisis y drama: ubica la parálisis en lo universal, en la ciudad, y el drama es el intento de devolver vida y sentido a lo universal en tanto muerto.
Para Xul, podemos decir, no hay un universal en parálisis o muerto: se trata más bien de un no-hay-universal, o de un universal a inventar: “¡Me haré un mundo!”
Borges decía que Xul Solar comprendía o sentía que lo que llamamos realidad es lo que queda de antiguas imaginaciones. “Aceptamos la estructura de gobierno, es verdad que esa estructura ha sido fijada alguna vez; aceptamos el idioma, es verdad que ese idioma ha sido fijado y tiene sus raíces en otros, y tendemos a creer que ese mundo complejo y en gran parte ajeno en que vivimos es la realidad; pero Xul sabía que la realidad puede modificarse continuamente, y creía que su misión consistía en esa revolución continua.”
Una realidad siempre por hacerse, siempre por fijarse. Me haré un mundo, se puede decir que lo hizo, aunque todavía no.
Me haré un mundo es el intento de fijar un universal; su modo es la invención continua: todavía no. Sin embargo, su obra, sus pinturas fijan algo. Xul Solar decía de sí mismo que no era un pintor fantástico sino realista. Pintaba lo que veía, lo que veía en sus visiones.
Aldo Pellegrini dice que la pintura de Xul Solar siempre fue recibida con críticas elogiosas pero que no llegó a interesar hondamente a sus contemporáneos. Estaba demasiado fuera de cualquier línea de clasificación. Podemos decir que Xul Solar era un inclasificable. La fórmula de Borges sobre Xul como uno de los “acontecimientos” más singulares de nuestra época indica que el mundo de Xul es su singularidad. Freud dice que el yo es el depositario de identificaciones, y sabemos que las identificaciones cubren la falta de ser del sujeto. En Xul, me haré un mundo, y también un nombre, sitúa su identidad, su singularidad, en un punto excéntrico, fuera del sentido común. Su continua invención es su ontología, su dispositivo creador.
Los que participamos del sentido común ocasionalmente inventamos algo, a veces sí, a veces no. Borges decía: “Cuando creo haber inventado algo, me doy cuenta de que Xul está inventándolo a través de mí, o quizás a pesar de mí”.
Los que participamos del sentido común quizá podamos obtener de Xul Solar un aprendizaje: que, aunque nos creamos determinados por nuestros ancestros, cada uno de nosotros, sin saberlo y sin creerlo, es una invención, una radical singularidad.
Los que habitamos el sentido común creemos que nos entendemos, que el lenguaje es comunicación, pero vivimos en el malentendido. Es verdad que la lengua es un asunto común, pero la relación con el lenguaje es singular para cada uno. El sentido común, las identificaciones, creernos hermanos son modos de velar el malentendido estructural. Pues bien, la panlengua –esa lengua lógica donde cada palabra lleva en sí la definición de lo que nombra– y el neocriollo son intentos de corregir la falla del lenguaje. Ya que, en definitiva, lo traumático es la relación con la lengua.
Nuevos términos, neologismos, ruptura del sentido: sin embargo, la obra de Xul Solar no es literaria sino pictórica. Es allí donde puede fijar lo traumático, y cada uno de sus cuadros tiene un nombre y un nombre singular (por ejemplo, Dos anjos, Ofrenda cuori, Min main ya, Hia tu pre ver). Su obra en algún aspecto es un mundo. Pero es evidente que la pintura no alcanzaba, el me haré un mundo eran las lenguas, los juegos, el piano, la arquitectura, el teatro, la escritura: un mundo, su mundo.

* Psicoanalista, miembro de la EOL y de la AMP, profesor de la UBA. Texto presentado en el homenaje realizado en el Museo Xul Solar, de Buenos Aires, en septiembre de 2003 (www.xulsolar. org.ar).

Fabula del Ilustrador y el cientifico


Érase una vez un científico necesitado de ojos y manos; de ojos para mirar las cosas, y de manos para plasmar con exactitud en línea y sombra todo aquello que veía. Y así mirando y mirando, miraba que no podía hacer de todo, por lo que, decidido a no perder mas tiempo en quehaceres que no eran suyos, y pidió ayuda.
Érase otra vez un ilustrador a cuya puerta no acudían ni la virtud ni la sorpresa. Dibujaba, como se dibuja en este mundo, cosas de la superficie de las cosas, objetos grandes y cotidianos sin oponer nunca otra mirada a la suya, casi sin reservas.
Un día científico e ilustrador coincidieron por ahí, por el mundo, y decidieron que a veces estaría muy bien trabajar juntos, sumar ojos y miradas para ver que pasaba. Así, años despues del encuentro, aún siguen sin ponerse de acuerdo sobre cual de las dos miradas es la que debe primar en los dibujos que juntos elaboran; a veces piensan que lo mejor es que cada uno cierre un ojo para sumar así una sola mirada y no dos discordantes.
Mas allá de sus diferencias siguen construyendo y produciendo imágenes, eso singular,

"EL ARTE DE LA FAUNA"

sábado, octubre 14, 2006

¿QUE ES EL ARTE ?

Definir el "ARTE" es una tarea complicada, hay tantos conceptos de éste como obras de arte.
Desde el Renacimiento se entendía como la actividad humana en el momento que el hombre no estuvo contento con usar sus habilidades para fines utilitarios. Trató por medio del arte de satisfacer necesidades que van desde comprender los misterios del mundo, calmar su angustia, trasmitir emociones y, vivir conforme a sus anhelos espirituales.
Por ello, el arte está ligado al terreno movedizo de la "Sensibilidad", "Bello" y la "Inspiración". Muchas teorías hablan de esta última como algo que viene " de afuera ", o sea, del mundo; entendamos éste por lo existente y no, un orden superior y trascendente puramente intelectual: nosotros mismos. Esto conduce al artista a una búsqueda constante de algo, para eso se investiga, se usan técnicas, un color, un sonido, una palabra para captar un mundo invisible, lo que nos hace distinto de los otros seres vivientes e incluso, entre los mismos hombres.
El pintor torna visible algo que, sin él, permanecería en lo intrascendente, lo que vemos en la tela es un orden que nace, un mundo que se nos aglomera ante nuestros ojos. El capta eso que se nos escapa, los toques insensibles intentan rodearlo; pero en el proceso se ven colores, se sufre, se goza al tratar de poner en la tela lo que no se ve y sin embargo se siente.
El pincel salta de un lado a otro en el lienzo, piensa, intenta distintos movimientos, combinaciones y esbozos hasta arrojarse rápidamente sobre él, para producir el trazo necesario. Estas pinceladas que son casi nada y sin embargo bastan para expresar la más profunda sensibilidad, y cada parte se relaciona con el todo, nada esta aislado.
Podemos decir que, la pintura es una construcción que se hace sobre un vacío, la tela en blanco, ésta pertenece a un momento irrepetible, único. Es un desprendimiento del cuerpo y el sentimiento, queda allí atrapado entre pinceladas la mirada que tenemos sobre el mundo.-
Por Lic. Lelia M. Bordón

domingo, octubre 08, 2006

El Artista

I
EL ARTISTA
POEMAS EN PROSA DE OSCAR WILDE
( OBRAS COMPLETAS )

Un día nació en su alma el deseo de esculpir la estatua del Placer que dura un instante. Y se fue por el mundo en busca del bronce, porque no podía contemplar sus obras más que en bronce.
Pero había desaparecido del mundo entero el bronce y en ninguna parte de la Tierra podía encontrarse, salvo el bronce empleado en la estatua del Dolor que se sufre toda la vida.

Y era precisamente él mismo quien con sus propias manos había modelado esa estatua, colocándola en la tumba del único ser al que amó en su vida. Erigió, pues, en la tumba del ser fenecido aquella estatua, que era creación suya, para que fuese así como señal del amor del hombre que es inmortal y como símbolo del dolor humano que se sufre durante toda la vida.
Y en el mundo entero no había mas bronce que el de aquella estatua.
Cogió el entonces la estatua que había creado antaño, la metió en un gran horno y la entrego al fuego.

Y con el bronce de la estatua del Dolor que se sufre toda la vida cinceló la estatua del Placer que dura un instante.

domingo, octubre 01, 2006

El Gato y El Pájaro - de Jacques Prevert




Un pueblo escucha desolado
El canto de un pájaro herido
Es el único pájaro del pueblo
Y es el único gato del pueblo
Que lo ha devorado a medias
Y el pájaro cesa de cantar
El gato cesa de ronronear
Y de relamerse el hocico
Y el pueblo le hace al pájaro
Maravillosos funerales
Y el gato que está invitado
Marcha detrás del pequeño ataúd de paja
Donde el pájaro muerto está estirado
Llevado por una niñita
Que no deja de llorar
Si hubiera sabido que eso te daba tanta pena
Le dice el gato
Me lo hubiera comido del todo
Y después te hubiera contado
Que lo había visto volarse
Volarse hasta el fin del mundo
Allá donde es tan lejos
Que nunca se vuelve
Tu hubieras tenido menos pena
Simplimente tristeza y aflicción

Nunca hay que hacer las cosas a medias


Braco Aleman

Grafito