La vida no consiste en encontrarte a ti mismo.
La vida es crearte a ti mismo.
George Bernard Shaw

sábado, mayo 12, 2007

Saber contar

Se cuenta que un grupo de diez sabios decidieron hacer un viaje juntos para compartir su sabiduría y enriquecerse mutuamente intercambiando sus herramientas de aprendizaje y metodologías.

Pero también querían divertirse y una de las noches acudieron a una ciudad en la que se celebraba una fiesta local. Cenaron copiosamente, bebieron, bailaron y de madrugada se dispusieron a volver a su campamento situado al otro lado de un gran río.

Para cruzarlo, tomaron una barcaza que había atada a un árbol y fueron remando un poco confundidos por la niebla que les rodeaba. Finalmente llegaron bastante mareados y algo dormidos, a la orilla opuesta y ya en tierra decidieron contarse, en medio de bromas y carcajadas, por si acaso alguno había caído al agua. Pero al hacerlo descubrieron que solamente eran nueve. ¿Dónde estaba el décimo de ellos?

Buscaron entre los arbustos y la maleza que crecía al borde del río pero cuando volvieron a contarse seguían siendo nueve. La situación era angustiosa. Uno de ellos se había extraviado definitivamente. Comenzaron a gimotear y a quejarse culpabilizándose de no haberse mantenido sobrios.

Entonces llegó el barquero que les había facilitado la embarcación y observó a los sabios que otra vez se estaban contando. El barquero descubrió enseguida lo que estaba pasando . Resulta que cada hombre olvidaba contarse a sí mismo. Así que les fue propinando una bofetada a cada uno de ellos y les instó a que contaran de nuevo. Fue en ese instante cuando contaron diez y se sintieron contentos de estar ya lo suficientemente despiertos como para no olvidarse de si mismos.

(Adaptación libre de un relato de la tradición hindú)

miércoles, mayo 09, 2007

El amor después del amor
Derek Walcott*
Traducción de Antonio Resines y Herminia Bevia

El tiempo vendrá
cuando, con gran alegría,
tú saludarás al tu mismo que llega
a tu puerta, en tu espejo,
y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,

y dirá, siéntate aquí. Come.
Seguirás amando al extraño que fue tú mismo.
Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu amor
a ti mismo, al extraño que te amó

toda tu vida, a quien no has conocido
para conocer a otro corazón, que te conoce de memoria.

Recoge las cartas del escritorio,
las fotografías, las desesperadas líneas,
despega tu imagen del espejo.
Siéntate. Celebra tu vida.


*Derek Walcott (Castries, isla de Santa Lucía, 1930) Poeta y dramaturgo antillano. Huérfano de padre al poco tiempo de nacer, vivió en el seno de una familia humilde. Siendo aún adolescente, publicó su primer poema en un periódico local, y cuando tenía dieciocho años costeó él mismo la edición de un pequeño poemario. Poco después, en 1949, logró estrenar su primera obra teatral, Henri Christophe, en la que recreaba la vida y la experiencia de poder del caudillo haitiano. Hacia 1950 inició sus estudios en la Universidad de las Indias Occidentales de Jamaica y poco después pasó a residir en Trinidad, donde se dedicó a la crítica artística y literaria. En 1962, la publicación de la antología In a green night en el Reino Unido le dio gran notoriedad, como poeta que reivindicaba las raíces africanas. Entre sus libros de poesía destacan Uvas de mar (1976), El reino de la manzana estrellada (1979), El viajero afortunado (1981) y Omeros (1990). En su producción dramática sobresale Sueño en la montaña del mono (1970). En 1992 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.

martes, enero 16, 2007

El arte del cerebro



Por Antonio M. Batro

Se ha investigado mucho sobre la psicología del arte, es decir, sobre el arte y la mente, pero no tanto sobre el arte y el cerebro, sobre la neurología del arte. Pero esta situación esta cambiando.
Por una parte, existe una convergencia creciente entre las ciencias de la mente y las del cerebro: por otra, la tecnología de imágenes del cerebro en funcionamiento se ha convertido por sí misma en materia artística.
Durante mucho tiempo, las mejores imágenes artísticas se encontraban en las planchas grabadas de los textos de neuroanatomía. Con el advenimiento de la fotografía en el campo de la microscopía óptica y electrónica apareció una nueva sensibilidad estética, Pero merece señalarse que ello no excluyó al dibujante minucioso.

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Un genio de la neuroanatomía como Santiago Ramón y Cajal compuso una prodigiosa serie de dibujos y grabados que le valieron merecida fama. Aún hoy los dibujos de Cajal, algunos ya centenarios, ilustran los textos más avanzados de neurociencias. Muchos de ellos se han convertido en verdaderos "iconos". En especial, aquellos donde el gran español dibujaba flechas emplumadas, como se solía hacer en 1a época, para indicar el sentido de propagación del impulso nervioso en las intrincadas redes de neuronas.
No se podía entonces avanzar mucho más allá para representar el funcionamiento de un circuito neuronal. Pero todo ha cambiado hoy gracias a la tecnología de imágenes cerebrales procesadas i por computadora, que nos abren nuevas formas S de representación y de gran valor artístico.
El eminente neurobiólogo Semir Zeki ha publicado recientemente un libro revolucionario sobre el tema: "La visión interior. Una exploración en el arte y en el cerebro" (Oxford, 2000).

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Tarea para el taller de artes plásticas: partir una nuez y dejar al descubierto sus dos hemisferios arrugados, con sus surcos y eminencias. Intentar dibujarlos. Veremos que hay pocas cosas tan difíciles para un aprendiz como representar esos relieves irregulares de la corteza de la nuez.
Imaginemos ahora un procedimiento físico para "inflar" esa nuez y convertirla en algo más parecido a un pelota de rugby. En ese caso la superficie se haría perfectamente lisa y el dibujo se simplificaría al máximo- Algo así sucede con los modernos procedimientos computacionales que permiten reconstruir un cerebro humano en actividad como un "cerebro inflado", a partir de cortes topográficos
En este caso las zonas activadas por el habla, por la lectura, por el dibujo, etc., aparecerán con colores artificiales sobre esta superficie virtual-Son imágenes objetivas de una mente particular en funcionamiento.
Leonardo da Vinci decía que "la pintura era una cosa mental", y hoy podemos contemplar, conmovidos, cómo se despliega en el cerebro aquel delicado germen de la belleza.

Publicado el 3 de junio de 2001
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/309857

miércoles, enero 03, 2007

Ars Medica

CIENCIA Y ARTE: LAS ILUSTRACIONES MÉDICAS COMO OBRAS ARTISTICAS

Por ENRIQUE GARABETYAN

Pocas realidades (a)parecen tan diametralmente alejadas una de otra como la medicina y el arte; especialmente en su encarnación gráfica. Pero un mínimo raspado con un simple bisturí puede descubrir que arte y ciencia médica tienen más de un punto de sutura en común. De hecho, la medicina y sus practicantes han sido retratados como tema central en innumerables objetos artísticos, desde jeroglíficos del Antiguo Egipto a contemporáneas fotografías digitales que forman parte de innumerables exhibiciones de museos y de muestras de arte.
También es posible encontrar una rara especialidad artística en la que se manipulan imágenes obtenidas por la aparatología de diagnóstico –tomógrafos, ecógrafos, etc.– que resultan objetos capaces de transmitir mucho más que escueta información médica.
Sea cual sea el sustrato de la obra, lo cierto es que esta disciplina no parece precisamente novedosa. Por ejemplo, hay numerosos jeroglíficos egipcios en los que se demuestran operaciones simples, pero intervenciones al fin. Y muchas están relacionadas con la urología, tal como ocurre con la circuncisión.
Un poco más cercano al presente se verifica en la India. Mientras la cultura occidental radiaba desde su epicentro en Atenas, el cirujano hindú Sushruta escribía, unos 400 años a.C., su tratado Sushruta Asmita. Una parte de ese trabajo sistematizaba más de 72 enfermedades oculares y sus tratamientos, repasando las bases de la primera operación de cataratas de la historia. Esos conceptos fueron ilustrados con grabados que muestran la típica impronta del arte de la India.
De la ciencia y la medicina durante la Edad Media se han dicho muchas cosas, aunque el oscurantismo aparece como el factor central. Sin embargo, esto no significa que no hubiera una práctica médica y que ésta no fuera reflejada en numerosas ilustraciones. Lo cierto es que uno de los primeros textos académicos de la época fue el Chirurgiae Magistri Rogerii, escrito por el maestro italiano Roggerio dei Frugardi, a finales del siglo XII. El libro, que fue adoptado por la entonces joven Universidad de Bologna, está bella y profusamente ilustrado con crudas y coloridas imágenes, donde se describen procedimientos tales como una cirugía de ojos, extracción de pólipos nasales y hasta de hemorroides.
Durante la época renacentista, la anatomía como sujeto del arte volvió, lentamente, a ser considerada viable. Luego de siglos donde la disección de cuerpos humanos era considerada delito, algunas obras como la publicada por el padre de la anatomía, Andreas Vesalius, constituyeron un verdadero punto de quiebre. Su tratado De humani corporis fabrica, aparte de ser señero en su materia, fue ilustrado por el pintor Jan van Calcar, discípulo del reconocido veneciano Tiziano Vecellio.
Para muchos, este libro, además de ser el primer texto moderno sobre anatomía, contiene también uno de los mejores compendios de ilustraciones sobre el cuerpo humano. Y además dio pie a una verdadera escuela de discípulos que han dibujado de incalculables maneras el interior y el exterior del cuerpo humano, tanto enfermo como sano.
En ese tren es imposible no detenerse brevemente en la siguiente estación: Leonardo Da Vinci. Aunque no es mucho lo que puede agregarse a esta altura sobre Leonardo. También en esta materia dejó lo suyo, con trabajos basados, entre otras cosas, en algunas de las 30 disecciones de cuerpos de las que participó a lo largo de muchos años.
Menos conocido que el trabajo de Da Vinci, pero ya apuntando a otro plano, es una producción de Rembrandt Harmenszoon van Rijn, que a los 26 años plasmó “La lección de anatomía del doctor Nicolaes Tulp”. Y no está de más recordar que en 2004, la revista The New England Journal of Medicine publicó un artículo donde la neurobióloga Margaret Livingstone sugería que parte de las habilidades de la mano de este holandés podría basarse en un... ¿defecto de nacimiento? Sus ojos fallaban al alinearse. En otras palabras, es posible que Rembrandt sufriera de estrabismo y eso fuera un verdadero plus a la hora de pintar.
A fines del siglo XIX, Henri Toulouse-Lautrec fue una de las almas artísticas francesas. Sus trabajos más conocidos retratan incontables escenas parisinas. Pero en sus 36 años de vida, antes de que el alcohol y la sífilis acabaran con él, también tuvo tiempo para dedicar alguna obra a la medicina. En 1891 creó un trabajo donde retrataba al por entonces conocido doctor Jules-Emile Pean operando –posiblemente de amígdalas– a uno de sus pacientes.
Casi contemporáneo al francés, el muralista mexicano Diego Rivera también incursionó en la temática médica, tanto al fresco como en óleos sobre tela y carbonillas. Pero entre los más reconocidos por su belleza y complejidad están dos grandes murales, de brillantes colores, dedicados a la historia de la medicina, con énfasis en la cardiología, que pintó en las paredes del actual Auditorio de la Universidad Ibero-Americana, en México DF. La obra la hizo entre 1943 y 1944. También su esposa, la sufrida Frida Kahlo, fue sujeto y objeto de la medicina durante interminables años. Desde que contrajo poliomielitis, en 1910, su vida fue un continuo desfilar de enfermedades, lesiones, accidentes y operaciones.
El mexicano Diego Rivera dedicó dos grandes murales a la historia de la medicina.
Trabajar creando objetos de arte con imágenes de los órganos no es tan raro. Y son muchos los artistas contemporáneos que lo han ensayado. En forma aleatoria es posible hablar, por ejemplo, de Helen Chadwick. La británica, fallecida en 1996, tiene varias series de trabajos relacionados con el cuerpo. Por ejemplo, Viral Landscapes (Paisajes virales), donde juega con imágenes sobrepuestas de células de su propio cuerpo sobreimpresas en fondos de fotografías de paisajes costeros. Aunque más impresionante es su colección Unnatural Selection (Selección no natural), donde trabajó artísticamente con imágenes de embriones descartados tras procedimientos de fertilización in vitro.
Y tras este rápido repaso por algunos mojones de la historia del arte, es posible deducir que el “buen arte médico” no consiste solamente en la habilidad de cuidar, contener y sanar.

martes, octubre 31, 2006

ENSEÑANZAS DE LA POSICION COMO SUJETO DEL PINTOR E INVENTOR XUL SOLAR

“Maestro de una escritura que aún nadie lee” El análisis de la particular posición subjetiva de Xul Solar –pintor, hacedor– permite, según el autor de esta nota, “un aprendizaje para quienes participamos del sentido común: que, aunque nos creamos determinados por nuestros ancestros, cada uno de nosotros, sin saberlo y sin creerlo, es una invención, una radical singularidad”.

Por Mario Goldenberg *

Xul Solar fue uno de los pintores argentinos más importantes del siglo XX. Nacido en 1887, como Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari, en 1912 inició un viaje a Oriente, que imprevistamente lo llevó a Europa; allí empezó a firmar sus cuadros como Xul Solar, y conoció a Paul Klee y al argentino Emilio Pettoruti. Expuso en muchas ciudades europeas y volvió a Buenos Aires en 1924. Amigo de Jorge Luis Borges por muchos años, compartieron a Blake, Swedenborg, la filosofía oriental, el budismo, en intensos diálogos, hasta que diferencias políticas respecto del peronismo, a partir de 1946, enfrió su amistad. Después de su muerte en 1963, Borges reiteró su admiración por Xul Solar en numerosas conferencias, reconociéndolo como hombre de genio y “...uno de los acontecimientos más singulares de nuestra época”.
Borges lo define como “un hombre versado en todas las disciplinas, curioso de los arcanos, padre de escrituras, de lenguajes, de utopías, de mitología, panajedrecista y astrólogo, perfecto en la indulgente ironía y en la generosa amistad”.
Esta generosa definición de Borges sitúa un rasgo de Xul, su indulgente ironía. Es cierto que su modo de ironizar era benévolo, no sarcástico. Jacques-Alain Miller plantea que la ironía, a diferencia del humor que pasa por el Otro, “no es del Otro, es del sujeto y va contra el Otro. ¿Qué dice la ironía? Dice que el Otro no existe, que el lazo social es, en el fondo, una estafa”.
De sí mismo nos dice, en Mundo Argentino, “soy campeón del mundo de un juego que nadie conoce todavía: el panajedrez; soy maestro de una escritura que nadie lee todavía; soy creador de una técnica, de una grafía musical, que permitirá que el estudio de piano sea posible en la tercera parte del tiempo que hoy lleva estudiarlo. Soy director de un teatro que todavía no funciona. Soy el creador de un idioma universal: la panlengua, sobre bases numéricas y astrológicas, que contribuirá a que los pueblos se conozcan mejor. Soy creador de doce técnicas pictóricas, algunas de índole surrealista y otras que llevan al lienzo el mundo sensorio, emocional que produce la escucha de una audición musical”. Creador de una lengua para la América latina: el neocriollo, con palabras, sílabas, raíces de las dos lenguas dominantes: el castellano y el portugués.
Creador de juegos que nadie juega, padre de lenguas que nadie habla, director de un teatro que todavía no funciona, su dispositivo de invención está acompañado de un todavía no.
En un texto de 1910, una noche de octubre, quien era todavía Oscar Alejandro Agustín Schultz Solari termina diciendo: “Oh, ¿qué manos, qué llamadas me llevarán al aire puro, al sol radioso y al satisfecho mediodía? En esta lucha angustiosa me haré veterano; con mis manos, mis ojos y oídos ávidos, con mi ardiente e hirviente cerebro encontraré el camino; si no lo hay, si no hay país sin angustia para mí, todo yo, dentro de mis pensamientos, para mis hermanos, ¡me haré un mundo!”

¡Me haré un mundo! Si no hay camino, si no hay país sin angustias. Este párrafo anticipa sus viajes pero, más aún, en este hacerse un mundo estamos en su mundo; no dijo “¡haré un mundo!” sino “¡me haré un mundo!”, un mundo que aspira a un universo, a un universal que nadie habla, que nadie juega, que nadie habita. Esa vocación de demiurgo, de genio creador, tendía a hacer un universal: para decirlo en términos lacanianos, un Otro con mayúscula, un universo simbólico siempre por realizarse, pero todavía no..., aún no.
Esto mismo lo lanza a una continua invención. Borges dice del panjuego que sus reglas eran tan variables que nunca se llegó a jugarlo.
Por su parte, James Joyce decía: “La sociedad es la encarnación de leyes universales e inmutables que implican y envuelven los caprichos de los hombres, sus costumbres particulares y diversas circunstancias de vida”. Jacques Aubert, catedrático francés, comenta que en la obra de Joyce hay dos significantes claves, parálisis y drama: ubica la parálisis en lo universal, en la ciudad, y el drama es el intento de devolver vida y sentido a lo universal en tanto muerto.
Para Xul, podemos decir, no hay un universal en parálisis o muerto: se trata más bien de un no-hay-universal, o de un universal a inventar: “¡Me haré un mundo!”
Borges decía que Xul Solar comprendía o sentía que lo que llamamos realidad es lo que queda de antiguas imaginaciones. “Aceptamos la estructura de gobierno, es verdad que esa estructura ha sido fijada alguna vez; aceptamos el idioma, es verdad que ese idioma ha sido fijado y tiene sus raíces en otros, y tendemos a creer que ese mundo complejo y en gran parte ajeno en que vivimos es la realidad; pero Xul sabía que la realidad puede modificarse continuamente, y creía que su misión consistía en esa revolución continua.”
Una realidad siempre por hacerse, siempre por fijarse. Me haré un mundo, se puede decir que lo hizo, aunque todavía no.
Me haré un mundo es el intento de fijar un universal; su modo es la invención continua: todavía no. Sin embargo, su obra, sus pinturas fijan algo. Xul Solar decía de sí mismo que no era un pintor fantástico sino realista. Pintaba lo que veía, lo que veía en sus visiones.
Aldo Pellegrini dice que la pintura de Xul Solar siempre fue recibida con críticas elogiosas pero que no llegó a interesar hondamente a sus contemporáneos. Estaba demasiado fuera de cualquier línea de clasificación. Podemos decir que Xul Solar era un inclasificable. La fórmula de Borges sobre Xul como uno de los “acontecimientos” más singulares de nuestra época indica que el mundo de Xul es su singularidad. Freud dice que el yo es el depositario de identificaciones, y sabemos que las identificaciones cubren la falta de ser del sujeto. En Xul, me haré un mundo, y también un nombre, sitúa su identidad, su singularidad, en un punto excéntrico, fuera del sentido común. Su continua invención es su ontología, su dispositivo creador.
Los que participamos del sentido común ocasionalmente inventamos algo, a veces sí, a veces no. Borges decía: “Cuando creo haber inventado algo, me doy cuenta de que Xul está inventándolo a través de mí, o quizás a pesar de mí”.
Los que participamos del sentido común quizá podamos obtener de Xul Solar un aprendizaje: que, aunque nos creamos determinados por nuestros ancestros, cada uno de nosotros, sin saberlo y sin creerlo, es una invención, una radical singularidad.
Los que habitamos el sentido común creemos que nos entendemos, que el lenguaje es comunicación, pero vivimos en el malentendido. Es verdad que la lengua es un asunto común, pero la relación con el lenguaje es singular para cada uno. El sentido común, las identificaciones, creernos hermanos son modos de velar el malentendido estructural. Pues bien, la panlengua –esa lengua lógica donde cada palabra lleva en sí la definición de lo que nombra– y el neocriollo son intentos de corregir la falla del lenguaje. Ya que, en definitiva, lo traumático es la relación con la lengua.
Nuevos términos, neologismos, ruptura del sentido: sin embargo, la obra de Xul Solar no es literaria sino pictórica. Es allí donde puede fijar lo traumático, y cada uno de sus cuadros tiene un nombre y un nombre singular (por ejemplo, Dos anjos, Ofrenda cuori, Min main ya, Hia tu pre ver). Su obra en algún aspecto es un mundo. Pero es evidente que la pintura no alcanzaba, el me haré un mundo eran las lenguas, los juegos, el piano, la arquitectura, el teatro, la escritura: un mundo, su mundo.

* Psicoanalista, miembro de la EOL y de la AMP, profesor de la UBA. Texto presentado en el homenaje realizado en el Museo Xul Solar, de Buenos Aires, en septiembre de 2003 (www.xulsolar. org.ar).

Fabula del Ilustrador y el cientifico


Érase una vez un científico necesitado de ojos y manos; de ojos para mirar las cosas, y de manos para plasmar con exactitud en línea y sombra todo aquello que veía. Y así mirando y mirando, miraba que no podía hacer de todo, por lo que, decidido a no perder mas tiempo en quehaceres que no eran suyos, y pidió ayuda.
Érase otra vez un ilustrador a cuya puerta no acudían ni la virtud ni la sorpresa. Dibujaba, como se dibuja en este mundo, cosas de la superficie de las cosas, objetos grandes y cotidianos sin oponer nunca otra mirada a la suya, casi sin reservas.
Un día científico e ilustrador coincidieron por ahí, por el mundo, y decidieron que a veces estaría muy bien trabajar juntos, sumar ojos y miradas para ver que pasaba. Así, años despues del encuentro, aún siguen sin ponerse de acuerdo sobre cual de las dos miradas es la que debe primar en los dibujos que juntos elaboran; a veces piensan que lo mejor es que cada uno cierre un ojo para sumar así una sola mirada y no dos discordantes.
Mas allá de sus diferencias siguen construyendo y produciendo imágenes, eso singular,

"EL ARTE DE LA FAUNA"

sábado, octubre 14, 2006

¿QUE ES EL ARTE ?

Definir el "ARTE" es una tarea complicada, hay tantos conceptos de éste como obras de arte.
Desde el Renacimiento se entendía como la actividad humana en el momento que el hombre no estuvo contento con usar sus habilidades para fines utilitarios. Trató por medio del arte de satisfacer necesidades que van desde comprender los misterios del mundo, calmar su angustia, trasmitir emociones y, vivir conforme a sus anhelos espirituales.
Por ello, el arte está ligado al terreno movedizo de la "Sensibilidad", "Bello" y la "Inspiración". Muchas teorías hablan de esta última como algo que viene " de afuera ", o sea, del mundo; entendamos éste por lo existente y no, un orden superior y trascendente puramente intelectual: nosotros mismos. Esto conduce al artista a una búsqueda constante de algo, para eso se investiga, se usan técnicas, un color, un sonido, una palabra para captar un mundo invisible, lo que nos hace distinto de los otros seres vivientes e incluso, entre los mismos hombres.
El pintor torna visible algo que, sin él, permanecería en lo intrascendente, lo que vemos en la tela es un orden que nace, un mundo que se nos aglomera ante nuestros ojos. El capta eso que se nos escapa, los toques insensibles intentan rodearlo; pero en el proceso se ven colores, se sufre, se goza al tratar de poner en la tela lo que no se ve y sin embargo se siente.
El pincel salta de un lado a otro en el lienzo, piensa, intenta distintos movimientos, combinaciones y esbozos hasta arrojarse rápidamente sobre él, para producir el trazo necesario. Estas pinceladas que son casi nada y sin embargo bastan para expresar la más profunda sensibilidad, y cada parte se relaciona con el todo, nada esta aislado.
Podemos decir que, la pintura es una construcción que se hace sobre un vacío, la tela en blanco, ésta pertenece a un momento irrepetible, único. Es un desprendimiento del cuerpo y el sentimiento, queda allí atrapado entre pinceladas la mirada que tenemos sobre el mundo.-
Por Lic. Lelia M. Bordón

domingo, octubre 08, 2006

El Artista

I
EL ARTISTA
POEMAS EN PROSA DE OSCAR WILDE
( OBRAS COMPLETAS )

Un día nació en su alma el deseo de esculpir la estatua del Placer que dura un instante. Y se fue por el mundo en busca del bronce, porque no podía contemplar sus obras más que en bronce.
Pero había desaparecido del mundo entero el bronce y en ninguna parte de la Tierra podía encontrarse, salvo el bronce empleado en la estatua del Dolor que se sufre toda la vida.

Y era precisamente él mismo quien con sus propias manos había modelado esa estatua, colocándola en la tumba del único ser al que amó en su vida. Erigió, pues, en la tumba del ser fenecido aquella estatua, que era creación suya, para que fuese así como señal del amor del hombre que es inmortal y como símbolo del dolor humano que se sufre durante toda la vida.
Y en el mundo entero no había mas bronce que el de aquella estatua.
Cogió el entonces la estatua que había creado antaño, la metió en un gran horno y la entrego al fuego.

Y con el bronce de la estatua del Dolor que se sufre toda la vida cinceló la estatua del Placer que dura un instante.

domingo, octubre 01, 2006

El Gato y El Pájaro - de Jacques Prevert




Un pueblo escucha desolado
El canto de un pájaro herido
Es el único pájaro del pueblo
Y es el único gato del pueblo
Que lo ha devorado a medias
Y el pájaro cesa de cantar
El gato cesa de ronronear
Y de relamerse el hocico
Y el pueblo le hace al pájaro
Maravillosos funerales
Y el gato que está invitado
Marcha detrás del pequeño ataúd de paja
Donde el pájaro muerto está estirado
Llevado por una niñita
Que no deja de llorar
Si hubiera sabido que eso te daba tanta pena
Le dice el gato
Me lo hubiera comido del todo
Y después te hubiera contado
Que lo había visto volarse
Volarse hasta el fin del mundo
Allá donde es tan lejos
Que nunca se vuelve
Tu hubieras tenido menos pena
Simplimente tristeza y aflicción

Nunca hay que hacer las cosas a medias


Braco Aleman

Grafito

sábado, septiembre 30, 2006

El Padre de la geometria fractal

El padre de la geometría fractal defiende
la relación entre matemáticas y arte

Madrid - EL PAÍS - Sociedad - 26-08-2006
Por Marta el 20/09/2006 17:20:59

Matemático de origen polaco, Benoit Mandelbrot tiene 82 años y es famoso en todo el mundo por ser el padre de la geometría fractal, más conocida como inspiración de obras artísticas de gran aceptación popular que como la herramienta para numerosísimas aplicaciones técnicas que también es. Hoy hablará sobre la rugosidad como nexo común entre matemáticas, ciencia y arte en el Congreso Internacional de Matemáticos.

"Los trabajos artísticos de fractales son cada vez mejores, cuando las matemáticas se combinan con el buen gusto, los resultados son maravillosos", comentó ayer sobre el arte fractal, del que se expone una muestra en el Centro Cultural Conde Duque. Pero sobre todo Mandelbrot quiso explicar por qué estos trabajos son reconocidos como arte. "La naturaleza, lo que rodeaba al hombre desde su origen, viene sobre todo en formas rugosas e irregulares; con el tiempo se produjo una división del trabajo, se desarrolló la geometría por un lado y el arte por el otro. Ahora se ha cerrado el círculo y se han fundido las matemáticas, consideradas abstractas y áridas, con el arte, lo liso con lo rugoso o complejo.
“El matemático, que vive en Estados Unidos, sostiene que el arte fractal recuerda a los observadores la geometría de la naturaleza, reflejada ya muchas veces en obras maestras de la historia de la pintura.

Lo curioso es que las aplicaciones no artísticas surgieron después que las artísticas.

"Los ingenieros eran esclavos de la geometría euclidiana, la de los círculos, ángulos rectos y superficies lisas. Fueron los que ya habían estudiado la geometría fractal en sus carreras los que empezaron a ver aplicaciones", explicó. Citó expresamente a los ingenieros catalanes que desarrollan antenas fractales, que funcionan mucho mejor que las tradicionales", y las superficies fractales rugosas que impiden la reflexión del sonido en los paneles aislantes en las autopistas.

También se pueden diseñar condensadores y otros componentes electrónicos que se pliegan de forma fractal, con lo que ocupan mucho menos espacio. Y se aplica la geometría fractal para fabricar un hormigón no poroso que evita la corrosión. Mandelbrot ha vuelto ahora a su primera inspiración, en 1960, para la geometría fractal, los mercados financieros. Su modelo para la formación de precios, plasmada en un reciente libro, es heterodoxa, como casi todo su trabajo, pero está empezando a ser aceptada, aseguró ayer.

Adios a la Belleza

por SILVIA SCHWARZBCK
El fracaso de lo feo

La fascinación romántica por lo horrendo llevó a que la belleza incorporara todos los rasgos que antes pertenecían a lo feo, su contrario. Se convirtió así en objeto de consumo o provocación, al punto que hoy hasta el terror, la miseria o el sufrimiento pueden llegar a resultarnos agradables. Todo es belleza. Al fin de cuentas, la fealdad nunca logra imponerse.

Cuando uno termina de leer la Historia de la belleza queda con la sensación algo pasmosa de que, tanto en el arte como en la vida, lo feo nunca ha logrado imponerse sobre lo bello. Pero como Umberto Eco quiere incorporar a su libro todas las formas de belleza posibles, sin privilegiar las formas artísticas por sobre las que están ligadas a la vida cotidiana, no puede darle la debida importancia al fracaso de la fealdad. Porque a la fealdad la ha buscado y la ha querido el arte, no la sociedad. Por lo tanto, es algo de lo que lamentarse -y no algo para celebrar- que aun cuando los artistas se empecinaran en representar lo feo como feo, el solo hecho de poder representarlo terminara por convertirlo en bello. La representación es siempre tranquilizadora. Por eso el modernismo la cuestiona hasta el punto de negarla. No es un dato menor que el arte moderno haya querido ser feo él, en lugar de representar lo feo.

El verdadero modelo de la fealdad artística no habría que buscarlo en la plástica, sino en la música. La máxima fealdad no se encuentra ni en la abstracción, ni en la materia revalorizada, ni en la provocación vanguardista, sino en la disonancia (de ahí que para Eco, al dedicar la mayor parte de su libro a la plástica, no sea crucial el problema de cómo lograr que lo feo sea feo). Lo disonante tiene como ventaja que no es agradable al oído. De todos modos, la fealdad no está hecha para durar. La medida de lo feo es la molestia que provoca en el receptor, y si el receptor es habitué de los ambientes donde circulan las novedades artísticas, rápidamente se pondrá al día con lo nuevo, y la molestia, con un buen aprendizaje, desaparecerá.

Hay un aspecto de este problema el de la rapidez con que aceptamos lo feo, que, en parte, ya había advertido Karl Rosenkranz en su Estética de lo feo (1853), aunque no en relación al arte, sino a la vida cotidiana. Si lo feo fracasa, es porque lo bello es convencional. Lo bello, para él, es lo que está de moda. Entre lo que está de moda puede haber fenómenos que, juzgados desde el ideal clásico de belleza, nos parezcan feos. Pero si la época los reconoce como bellos nos acostumbramos a verlos como los ven nuestros contemporáneos y, al cabo de un tiempo, terminamos aceptándolos temporalmente como bellos. La aceptación de la belleza es irremediable, pero temporaria. Ese es el aspecto del problema que comprende bien Rosenkranz. Pero así como lo feo sólo es feo de manera temporaria, porque puede volverse bello en cualquier momento, lo temporalmente bello está destinado a volverse feo. Esta segunda fealdad, la de la obsolescencia, no es idéntica a la primera, a la del momento original, en que lo feo todavía no era bello. Cuando algo ha dejado de ser bello se vuelve cómico. Ese es el nuevo sentido de lo feo. Si la moda consiste en convertir en bello lo feo, las modas del pasado reciente, por ser inmediatamente anteriores a la actual, resultan ridículas. Las del pasado más lejano, en cambio, son objeto de respeto, nostalgia, y admiración. Por supuesto que el paso del tiempo terminará dignificando a lo que se ha vuelto ridículo, otorgándole esa pátina de distinción que le cabe a todo aquello que lleva varias generaciones en desuso y se vende caro por ser escaso.

Pero en el arte, la fealdad ha querido tener otro estatuto que el que Rosenkranz describe bien dentro de los límites de la vida cotidiana. Aunque los consumidores culturales se comporten habitualmente como él dice, su precaria dialéctica entre lo bello y lo feo no termina de explicar el fracaso de lo feo. La estética incorporó lo feo como una categoría complementaria de la de lo bello. Cuando lo bello estaba todavía ligado a lo bueno y a lo verdadero, como en la Edad Media, la Iglesia recomendaba saber ver lo feo dentro del conjunto de la Creación, pero no ignorarlo. Si el orden del universo es bello, lo feo contribuye a su equilibrio. Si todo lo creado tiene un sentido moral, en el diseño divino de los monstruos, explicado con detalle en los bestiarios, hay mucho para aprender.


Lo bello y lo sublime

Cuando la estética se vuelve una disciplina autónoma, en el siglo XVIII, y la belleza se disocia del bien y de la verdad, la relación necesaria entre lo bello y lo feo tiende a desaparecer. Edmund Burke, primero, y Kant después, oponen lo bello a lo sublime, no a lo feo. La belleza, de todos modos, ya no consiste ni en la proporción ni en la conveniencia. Hay un nuevo concepto de belleza, ligado a lo que el hombre puede dominar. Lo que no puede ser dominado por el hombre no es feo, sino sublime. Una obra artística es bella por el mismo principio que hace que una rosa sea bella y que ninguna de las dos pueda ser sublime.

Lo bello, pertenezca a la naturaleza o al arte, es finito, cercano y confiable; lo sublime, en cambio, es infinito, distante y temible. La belleza tiene las proporciones de un mundo que el hombre considera hecho a su medida. La cercanía y la distancia, respectivamente, dan la pauta de que el hombre es la medida de lo estético.

En el siglo XIX, Hegel es el primero en presentar como verdad la certeza que ni Burke ni Kant habrían podido confesar en público. Para él, directamente, la fealdad es la naturaleza misma, cuando todavía no ha sido dominada por el hombre. Por eso lo sublime, en tanto evoca el terror primitivo causado por una naturaleza todopoderosa, es la forma más fea de arte, ya que el arte sólo puede ser bello.

A partir del romanticismo, con su fascinación con lo horrendo, el concepto de belleza incorpora progresivamente todos aquellos rasgos que antes pertenecían a su contrario. Lo informe, indeterminado, caótico, desproporcionado, irregular, absurdo, raro, exótico, monstruoso, horrible, terrorífico, maléfico, cruel, tenebroso o prohibido, pero también lo decadente, patético, vulgar, asqueroso, estúpido, banal, bajo o escatológico entran dentro del terreno de lo estético.


Provocación es consumo

Al quedarse sin contrario, la belleza se convierte en objeto de consumo o en objeto de provocación, dos formas radicales de combatir el aburrimiento, aun cuando Eco no quiera verlas así y en su libro las presente equivocadamente como alternativas.

Si las vanguardias terminaron rapiñadas por la industria cultural, eso les pasó porque tenían la misma voluntad que ella de sacudir a las masas y sacarlas de la apatía. Si el consumo agota cualquier novedad, por radical que sea, debe ser porque lo nuevo no es más que el concepto de lo que nace para vivir una temporada. Hasta la miseria, con la suficiente distancia que requiere todo lo que provoca terror, puede ser consumida como la experiencia turística o televisiva más radical de nuestro tiempo.

A la pregunta sobre cómo es que pueden resultarnos agradables el sufrimiento o el terror, Burke respondía correctamente: porque no nos tocan demasiado de cerca. El desinterés, tan bien teorizado por Kant como condición del juicio estético, parece un concepto clave para entender qué tipo de contemplación se merece la belleza intrascendente del arte y de la vida actuales.

FUENTE.
www.liebreanalitica.com.ar

Retrato de Aguila

Tecnica: Grafito